miércoles, 18 de marzo de 2009

Columna de opinión.




Noches de Luna llena
Presbítero Maestro, enciclopedia de uno mismo.
Inaugurado el 31 de mayo de 1808 por el arquitecto Presbítero Matías Maestro, cuenta 766 mausoleos de la más refinada arquitectura de los siglos XIX Y XX




Desde hace algunos años, los últimos jueves de cada mes son diferentes para los limeños y es que Barrios Altos se viste de gala , como en sus mejores tiempos sirve de espacio artístico y cultural donde la aristocracia se reunía a conversar de política, música y arte. Ahora se intenta devolverle este ambiente a Lima y uno de estos destellos de cultura y arte se llama “Noches de Luna Llena”, un tour nocturno por el cementerio Presbítero Maestro.


Este cementerio fue inaugurado el 31 de mayo de 1808 por el arquitecto Presbítero Matías Maestro, cuenta 766 mausoleos de la más refinada arquitectura de los siglos XIX Y XX y guarda parte de la historia de uno mismo, de la historia del Perú.
Historia que puede revivir en este tour organizado por la Beneficencia de Lima los últimos jueves de cada mes .La visita se realiza desde las siete y treinta de la noche hasta las 11 aproximadamente y el costo de este tour es de diez nuevos soles, que incluye la entrada, la movilidad y la guía dentro de esta necrópolis.


Lo que se busca con esta iniciativa es motivar a la población limeña a darse cuenta que tenemos lugares de mucha riqueza cultural que muchas veces no son visitados por falta de difusión, pero sobre todo de seguridad. Hay que tener en cuenta que la inseguridad espanta hasta el más aficionado por la historia y el arte. Actualmente el Presbítero Maestro luce más imponente que nunca.


Sin embargo, cabe recordar que hace una década esta joya arquitectónica estaba olvidada y descuidada por parte de las autoridades y del público en general, por lo que se generaron muchos robos de lápidas, esculturas partes de mausoleos de un valor incalculable. Tuvo que suceder esto para que las aburguesadas autoridades de Lima despertasen del sueño profundo, tal vez generado por el smock limeño, para que en sus sillones de terciopelo piensen en una solución.


Esta se dio, pero tuvo que pasar mucho tiempo. Hoy el cementerio está resguardado por seis guardias que recorren todo el cementerio en tres turnos diferentes. Brinda la seguridad que no se llevarán más parte de la historia de nuestra país, que al fin es parte de la enciclopedia de uno mismo.

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